domingo, 15 de enero de 2017

De la Ruta al Duathlón


Otro mes sin pasarme por estas líneas, pero me resisto a dejar morir este cuaderno de bitácora. Por lo que voy con un resumencillo de la acaecido este último mes en mi humilde vida deportiva. Hasta final de año mi idea era acercarme a mi nivel de carrera a pie que he tenido en los últimos años. Me valdrían como termómetro la San Silvestre de León y la Vallecana. Sin embargo la semana antes de la carrera leonesa, me metí en un pequeño 'berenjenal' corriendo el Cross de Villabalter, aunque lo utilicé como un entrenamiento de  transiciones, metiendo bici antes de la competición, me dejó 'secuelas' por la dureza de su trazado. Lo que me hizo ver peligrar el llegar en buenas condiciones a la San Silvestre leonesa. Pero al final pude competir al 100%. Fui 3º tras Jorge Blanco y Alejo Ares, corriendo 30 segundos más lento que en la última edición y constatándome que estoy bastante lento y me cuestan mucho los ritmos cercanos a 3.00 min/km y ni mentamos ritmos superiores. Con esto, sobre el papel me encajaba mejor una prueba como la San Silvestre Vallecana, pero una semana en la que estuve rodeado de gripes y costipados, me hizo acabar cayendo en un catarro que me lastró desde la salida de la prueba madrileña y me dejé llevar hasta meta mediada la prueba, firmando mi peor crono de los últimos años, 32:20.
San Silvestre de León
Aunque sabía que estaba mucho mejor, necesitaba un refuerzo positivo y aunque el plan era no competir más en ruta en esta temporada, me animé a correr una prueba mítica en San Sebastián, el Cross Internacional de la Gimnástica de Ulía. Sabía que el perfil no sería tan favorable como en Madrid y el volumen de atletas en mis ritmos tampoco acompañaría, pero competir a nivel del mar era un punto favorable. Se trata de una prueba que comenzó siendo un cross y que se trata de la prueba con mayor antigüedad en España. Mucho nivel en las primeras posiciones pero por detrás un poquito de vacío en marcas más discretas, sobre todo en los 31 minutos. Por lo que planteé una carrera de más a menos para no quedarme solo desde la salida, y aunque pasé el km 5 en 15.28 ya transitaba en solitario. Finalmente 31:39 y 13º puesto en meta, otra marca en los 31 minutos en un circuito de 10 km homologado. Lo que me deja tranquilo y satisfecho para afrontar al 100% la preparación específica para el duathlón en la que ya llevo sumido una semana. La idea es debutar en la especialidad en febrero, y antes haremos una pequeña parada en el autonómico de cross corto con el Club Atletismo Fisiorama - Drasanvi.

Llegada a meta

Mis 31's en 10km en ruta en circuitos homologados:

1. 31.05 San Silvestre Vallecana 2014 (31/12/2014)
2. 31.13 San Silvestre Vallecana 2011 (31/12/2011)
3. 31.15 10 km de Laredo 2016 (19/03/2016)
4. 31.18 San Silvestre Vallecana 2015 (31/12/2015)
5. 31.23 10 km Trofeo José Cano 2015 (22/11/2015)
6. 31.25 10 Km de Laredo 2013 (16/03/2013)
7. 31.26 San Silvestre Vallecana 2007 (31/12/2007)
8. 31.35 10 Km Trofeo José Cano 2010 (14/11/2010)
9. 31.37 San Silvestre Vallecana 2013 (31/12/2013)
10. 31.39 Cross Gimnástica de Ulía 2017 (08/01/2017)
11. 31.40 San Silvestre Vallecana 2012 (31/12/2012)
12. 31.41 10 Km Trofeo José Cano 2011 (27/11/2011)
13. 31.48 San Silvestre Vallecana 2006 (31/12/2006)
14. 31.53 10 Km Trevías 2012 (15/01/2012)
15. 31.54 10 km de Laredo 2011 (12/03/2011)


Solo un sub 31 en el 2010 adorna mi particular ranking



domingo, 11 de diciembre de 2016

Cuesta arriba

Desde mi retorno a la competición esperaba darle un poquito más de continuidad al blog, y por pruebas en las que he participado no será, ya que he competido bastante y variado. Pero no he sido capaz e dar de comer a este cuaderno de bitácora. Tras la Nocturna de Toledo he participado en 5 carreras en el último mes y 15 días. Todas ellas con una característica en común, las duras cuestas, una característica a la que nunca me he adaptado bien por mi forma de correr, pero que en esta ocasión y haciendo un balance de todas las pruebas en las que he participado lo valoro muy positivamente.
Llegando a la Plaza del Obradoiro

Las dos primeras pruebas en las que tomé parte pueden ser las dos carreras populares con mayor tradición de Galicia, y que siguen siendo capaces de sacar adelante sus pruebas con un precio muy económico, premios en metálico y trazados atractivos. El último domingo de octubre lo hice en la Carrera Pedreste de Santiago, una prueba con una primera parte favorable, y un final agónico que finalizada ante la Catedral, en la que vi como mi estado de forma iba mejorando. Fui 18º corriendo a un ritmo de 3.19 min/km en 12 km de prueba. Tras ello me centré exclusivamente en entrenar para seguir subiendo escalones hasta el 20 de Noviembre cuando en Orense participé en la Carrera de San Martiño, una prueba de 10 kilómetros sobre un trazado 'rompepiernas'. No me fui nada contento de esta competición en la que tan solo firmé un pobre tiempo de 33.18 y fui 15º, con muy malas sensaciones y falto de 'chispa'. Seguramente pueda achacarlo al llegar cansado al día de la carrera.

Primeros kilómetros en la San Martiño
Últimos metros en Orense, sufriendo en un mal día
Durante estos meses la idea era prepara una buena media maratón pero tras la San Martiño lo descarté por completo por varias razones y por falta de pruebas que me atrajeran para lograr una buena marca. Y me centré en seguir mejorando el estado de forma de cara a las San Silvestres y planteármelo como un medio para los duatlones que comenzarán a partir de Enero-Febrero. Las circunstancias desde entonces (semana del Black Friday a tope de trabajo) me han llevado a competir los dos últimos fines de semana. El último de noviembre en la Subida a Dragonte, una prueba agónica con salida en Villafranca del Bierzo y en la que después de tres kilómetros llanos se sube el puerto de Dragonte, que consta de 5 kilómetros (con un 10% de desnivel medio y con rampas de hasta el 16%). Me lo tomé como un entrenamiento de intensidad y lo salvé con bastante buena nota (aunque subas a 5 min/km), siendo 3º en meta tras el 'dueño' del Dragón, Jorge Pérez y Alberto González.

Antes de entrar en el 'infierno' de las cuestas hacia Dragonte
Y la semana pasada volví a cruzar la meta de una prueba en primera posición, lo hacía por partida doble y lo hacía un año y medio desde la última vez que se diera este hecho (10km Universidad de León 2015). No es lo que más valoro ni mucho menos de una competición, pero cuando lo logras, sean cuales sean las condiciones, reconforta bastante. El sábado lo lograba en la Nocturna Ecomuseo de Samuño con llegada en Langreo (6 kilómetros muy rápidos) y el domingo  hacia lo mismo en la Ruta de Santa Bárbara, una prueba con solera, dura y que este año iba desde Mieres a Langreo y que sube y baja el puerto de San Emiliano. Las sensaciones ambos días fueron muy buenas, me aportan un extra en mi prepación y por fin he confirmado que he subido varios escalones en el estado de forma.
Primeros 'compases' en la Ruta de Santa Bárbara
Última kilómetro en Mieres - las piernas se portaron después del Sábado
Vuelvo a llegar a estas fechas bastante fuerte (como me gusta el invierno y el frío para entrenar) y la idea es volver a intentar rendir a un buen nivel en las San Silvestres y con casi toda seguridad hacer una incursión en el cross el próximo fin de semana. Mi tendón de aquiles, como en los últimos años, me sigue dando guerra un día si y un día no. Pero hasta ahora lo voy lidiando bien. Desde Septiembre he sido capaz de encajar en mi planificación varias sesiones de bicicleta, aunque hasta ahora es un mero complemento. A partir de la entrada del 2017 se convertirá en parte importante de la preparación.

martes, 25 de octubre de 2016

De vuelta

Los últimos años han estado plagados de lesiones, parones, y otros problemas. Pero la época otoñal me trae a la mente buenas sensaciones ya que en los últimos tres años siempre he estado sumido en la senda de la recuperación física y mental. En este año ocurre lo mismo, cada semana el físico es capaz de soportar más días de entrenamiento y más exigentes. Y te empiezas a ilusionar con los objetivos a corto y medio plazo.



Después de 6 meses de inactividad competitiva (aún con todos los problemas físicos de las últimas temporadas, hacia mucho tiempo que no tenía un parón tan largo) volví a colocarme un dorsal. Finalmente me adelanté un poco a lo previsto. El domingo 16 de octubre acompañé a Luis Oscar a los 10 km Sanitas Marca de Gijón, y aproveché la prueba para realizar el último entrenamiento de calidad de la semana y echarle una mano. Finalmente cruzamos la meta en 34:17 que ambos dimos por buenos para las fechas en las que nos encontramos.

Seis después por fin tocaba salir a morder en la Nocturna de Toledo, una prueba muy bonita pero muy dura. Con un trazado que finalmente tuvo 7,3 km y que mantenía la dureza de otras ediciones. Este año llegaba bastante mejor que el año pasado y pensaba que lucharía por la victoria hasta los últimos kilómetros. Pero un ritmo endiablado de salida, hizo que llegara al ecuador de la prueba haciendo la goma. Y finalmente volver a firmar un 4º puesto, aunque corriendo bastante más rápido que el pasado año. Los madrileños Fran de León e Isidoro León y el toledano David de la Cruz firmaron una gran actuación.

Siendo la primera competición después de tanto tiempo y con un tipo de trazado en el que nunca me he defendido excesivamente bien, hay que valorar el resultado como positivo. En esta primera parte de la temporada me he fijado como objetivo volver a preparar una buena Media Maratón y ya estamos manos a la obra con ella. Y este fin de semana vuelvo a la competición para luego pasar varias semanas centrado en entrenar.

lunes, 10 de octubre de 2016

¡Volvemos!

Hace mucho que no me paso por aquí, casi seis meses. Algo que durante largas épocas se convertía en rutina, lo he dejado apartado en un ‘cajón’ por largas semanas. Aunque los motivos son varios, sobre todo ha habido una causa por encima de todas. No ha sido un tiempo bueno en el plano deportivo, otra vez tocaba luchar con las lesiones, apartarse de la competición, de la rutina de los entrenamientos y dedicarse a otros menesteres. Las redes sociales y las  múltiples ventanas que te ofrece internet para explayarte me gustan bastante, pero hay ciertos aspectos que no me gustan. Los que las utilizamos habitualmente en alguna ocasión lo hemos hecho para cubrir esa necesidad de saciar nuestro ego, pero es en los momentos malos donde lo encajo peor. Haced la prueba, ¿qué genera más comentarios? ¿una publicación de un logro o de éxito, o una publicación de un problema o un fracaso? En mi caso siempre se lleva la palma el segundo escenario. Y no me gusta, lo entiendo porque la gente que te conoce quiere empatizar contigo, mostrarte su apoyo, pero no me siento a gusto con ello. Esta es la principal causa de este parón. Ahora ya estoy bien, retomamos el cuaderno de bitácora.

En estos meses han pasado bastantes cosas. Una pubalgia con su edema oseo que ha dado mucha guerra, pero que al final ha decidido decirme adiós. Una vez salvada la lesión, he podido comenzar a entrenar más o menos con normalidad, este año lo voy hacer supervisándome yo mismo los entrenamientos y la planificación. No es una decisión que sea definitiva a largo plazo, pero me apetecía probar durante una temporada. Podré experimentar conmigo mismo, probar estímulos que me apetece mucho probar y como siempre analizar el resultado. Además han pasado muchos kilómetros a lomos de la bicicleta de carretera, tiradas largas, tiradas cortas, rápidas, salidas sociales y algún que otro puertecillo. Lo que me ha llevado a decidirme a que el año que viene me centraré prioritariamente en la temporada de duatlón, estoy cansado de intentarlo en vano una y otra vez con la pista. Tengo por delante mucho aprendizaje pero también muchas ganas e ilusión.


También se acabó una etapa importante en mi vida. He dejado de ser entrenador de León Corre. Una etapa preciosa que ha sumado muchísimo en mi vida y que me ha aportado cosas positivas en momentos buenos y no tan buenos, que me ha hecho cruzarme con personas fantásticas y que siempre me ha dado más de lo que yo le he podido dar. Necesitaba parar un poco y coger aire; la única forma era desligarme de alguna de mis obligaciones, y por otro lado quería seguir intentando entrenar a un nivel aceptable. Tengo que agradecer a Villa la oportunidad que me brindó hace más de tres años, que me ha permitido vivir decenas y cientos de experiencias inolvidables, y crecer como entrenador y como persona un poquito más. Me he marchado por la puerta de delante, como lo haces cuando te marchas de casa de un amigo después de una buena cena y su consiguiente fiesta por todo lo alto. En definitiva siempre seguiré siendo entrenador de León Corre, mi figura estará ligada siempre a ellos.

Y después de 8 semanas desde que puede volver a entrenar, empieza lo bueno, lo divertido. Lo de ponerse un dorsal y ver hasta donde puedes llegar. Ayer viendo desde la barrera los 10 km de León, se me iban los pies solos. Me habría gustado participar pero todavía no estoy preparado. En dos semanas espero estarlo, para comenzar a batallar. Será en la VII Nocturna de Toledo. ¡Volvemos!

miércoles, 20 de abril de 2016

Querer y creer

Es algo que suelo decirles por lo menos alguna vez a los atletas que entreno. El atletismo es un deporte de querer y de creer. Obviando las capacidades físicas de cada individuo, son éstos dos aspectos los que marcan la diferencia. Por un lado está la predisposición; el querer competir, sufrir, disputar, ganar, levantarse, luchar, pelear, perseverar... Y por otro lado está el creer que la marca soñada es posible, que los rivales no son imbatibles, en el trabajo personal y entregado, en los sueños... en definitiva creer en uno mismo. Hay aspectos externos que el deportista no puede controlar y que afectarían al 'poder'. Únicamente con el creer y el querer no siempre se puede, pero si volvemos al punto de partida y volvemos a creer y a querer tal vez algún día podamos lograr lo soñado.
Recuperando el querer

Actualmente se me han desgastado y deteriorado un poco ambos, el querer y el creer. Con molestias en la zona del pubis y con una incesante sensación de fatiga empiezo a descartar la temporada de pista al aire libre. Soy un apasionado del atletismo y de la carrera a pie, y en mi caso es complicado que no quiera. Siempre quiero correr y competir, es lo que más me gusta. Luego está el creer, que hasta el más optimista siempre se le complica y le asaltan las dudas de sus capacidades. En mi caso multitud de veces he pasado por algún 'bache', pero en ese momento sale al rescate el querer de la pasión y en poco tiempo vuelves a creer. El problema es que el cúmulo de circunstancias actuales y el miedo a que la historia se repita ha dejado muy tocado al querer y entonces todo pierde sentido.

Refrescando el querer y el creer



Soy consciente de que ya no soy aquel estudiante para el que una de sus principales preocupaciones en su día a día era competir lo mejor posible. Por mis venas sigue corriendo sangre extremadamente competitiva, pero cada vez soy más racional y siempre me repito que correr y competir debe sumar a mi vida, y nunca restar. Por ello este es el mejor momento para ser racional, darles un respiro al querer y al creer para que no luchen en balde contra el poder. Recuperarme por completo para volver con la ilusión de un niño pequeño para que todo vuelva a funcionar.